Cuidándonos en el entrenamiento

Ser metódicos y ordenados para obtener un buen resultado

Al enseñar cualquier arte, como karate, iaido, kobudo, shoodo, trato de ser muy metódico, y, especialmente, de respetar las características personales de cada alumno. Sobre todo al comienzo es necesario ir gradualmente agregando niveles de dificultad y de cantidades de ejercicios. De esa forma el organismo reacciona muy rápidamente elongándose, fortaleciéndose, coordinándose y haciéndose más resistente. De otro modo es muy fácil resentirse o lesionarse a veces por mucho tiempo. Muchos abandonan después de estas malas experiencias. Por eso en esta materia hay que irse con cuidado, ser muy ordenado y además constante. Es increíble lo rápido que se pierde lo alcanzado al perder continuidad. Por eso entrenando karate, iaido y kobudo, somos muy ordenados y metódicos. Esto no lo hacemos para obtener un resultado inmediato, sino que para estar activos y sanos siempre. Cuidamos nuestras organismo pensando en estar saludables hasta viejos. Por eso es que el entrenamiento de estas artes marciales no es deportivo, no busca conseguir grandes rendimientos ni someternos a enormes esfuerzos que podrían traer malas consecuencias. Esto es común en algunas disciplinas deportivas que se esfuerzan en obtener un alto rendimiento inmediato sin importarle que después de un tiempo el deportista sufra graves problemas en las rodillas o espalda, a veces irreversibles.
Por eso es que también nos cuidamos de los golpes de karate que pudieran tener consecuencias. Conozco muchas personas que han entrenado artes o deportes marciales en los cuales no se preocupan de las consecuencias de golpearse y que arrastran lesiones crónicas. Aquí hay que recalcar que las artes marciales más poderosas no aceptan que los practicantes se golpeen. Para eso existen implementos como makiwara. A propósito de este punto recuerdo una ocasión en que en una práctica de combate uno de los participantes golpeaba una y otra vez en los riñones al otro que estaba en una desventajosa posición mientras el profesor se reía. El practicante aludido, profesor de educación física, indudablemente que sabía las consecuencias que podían tener sus golpes, lo mismo que el profesor, pero igualmente no se detenía.
Practicamos karate, kobudo y iaido por muchas razones, pero en especial para estar saludables. Un arte marcial no es fuerte por entrenar en forma brusca o violenta, sino por aplicar bien los principios. No se puede ir contra la naturaleza sin tener un mal resultado. Por eso seguiremos entrenando en forma ordenada, cuidadosa, bien planificada y constante, sin improvisar y respetando las condiciones de cada cual, con lo cual, sin duda, cada día seguiremos obteniendo buenos resultados.

 

 

Esta entrada fue publicada en Karate Do. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s