Separando la paja del trigo

Aprender siguiendo principios verdaderos

Para avanzar en la práctica del arte marcial, cualquiera que este sea, hay que tener claro que se requiere comprender los principios básicos en que están sustentadas y desde los cuales se desarrollan las diferentes técnicas. Esto, que es de Perogrullo, parece no ser comprendido o valorado en su real importancia, lo que me motiva a escribir estas líneas.
Lo importante
Algo que puede ser importante en un arte marcial en otro puede no serlo. A modo de ejemplo, en muchos estilos o artes marciales no tiene importancia la forma de pararse y de mantener una guardia, por tanto esto es algo más o menos libre y de elección del practicante. Tampoco tiene mucha importancia la estructura de cada técnica por lo que cada cual patea o bloquea o golpea más o menos a su antojo. Pero un arte que quiere y tiene que ser verdadero necesita basarse en principios reales y verdaderos. Esto, que también es de Perogrullo, cuesta entenderlo en la perspectiva actual. Por eso hay que volver a la época en que se originaron estas artes y al ambiente que existía ya que en la actualidad la actividad deportiva, la competencia, parece haber trastocado todo y ha convertido muchas artes marciales en deportes marciales. Esto significa que son reguladas por un reglamento en el cual ciertas cosas cuentan y otras no. Un deporte tiene que ser lucido, un espectáculo para el público, tiene que atraer gente. Es por eso que muchos deportes marciales con raíces antiguas han remodelado sus conceptos acercándolos al concepto del deporte como algo vistoso y entretenido.
Es así como el Taekwondo, entre otros, se ha convertido en un deporte con muchos adeptos, grandes campeonatos, categorías, árbitros y todo lo que conlleva una actividad deportiva, auspicios, etc. Para hacerlo entretenido y espectacular se desarrollaron técnicas como las patadas circulares altas que son muy vistosas, equipos de protección, y, sobre todo, que cualquier persona que vea una competencia tiene clarísimo quién gana, cosa que no ocurre en Karate. En las artes marciales lo que importaba era la efectividad por sobre todo. Efectividad al defenderse y atacar. Un claro ejemplo de esto se ve en los samurai. Un combate de sable (katana) significaba morir o vivir. Vivir dependía de la efectividad tanto al defender como en atacar. Un corte tenía que significar un adversario menos o  morir. Por eso en muchas de las películas que abordan el tema desde una perspectiva histórica fiel se ven unos combates muy simples, un par de movimientos y listo. En el karate era igual, si el golpe o el bloqueo era bueno vencía, de otro modo era la derrota y muchas veces la muerte. De ahí viene la búsqueda de la mejor técnica, del más eficiente uso de la fuerza y de la búsqueda de principios superiores. De ahí que cada arte, según su origen, adoptaba diferentes principios. Por ejemplo, algunos pensaban que lo importante era la fuerza, que vencía quién tenía más fuerza y se entrenaban en desarrollarla, levantando grandes pesos, haciendo muchas repeticiones. Otros pensaban que la velocidad era lo mejor y se entrenaban en eso. Pero ni la fuerza ni la velocidad son muy permanentes. Es así que otros observaron que la fuerza podía ser vencida por algo aparentemente menos fuerte. Por ejemplo la nieve quebraba y derrumbaba un fuerte árbol pero no así a una flexible caña de bambú o rama de sauce que cedía ante su peso. Muchos de esos ejemplos sirvieron para comprender que la fuerza podía no ser lo más preponderante sino que la táctica, la estrategia bien usada podía hacer que un guerrero más débil físicamente pudiera vencer a uno superior en fuerza.
Es así que la efectividad tuvo más que ver con el uso apropiado de principios tácticos que con la fuerza. De ahí heredamos la búsqueda de técnicas que se basen en principios más efectivos. Es por eso que nuestro karate tiene que ver, más que con la fuerza, con la comprensión y ejecución de principios aplicados a las técnicas, independientemente del lucimiento o espectacularidad de las mismas. Antiguamente, en una situación real de combate levantar la pierna más arriba de la horizontal significaría recibir un golpe en la zona genital o en la cara o arriesgar el equilibrio y desaprovechar la distancia. Estar mal parado podía significar caer, perder una rodilla, es decir la derrota. Es por eso que no encontraremos en ningún Kata patadas altas, ni circulares, ni posiciones poco estables. Sin embargo al adoptar principios deportivos es posible, en pro del espectáculo, prohibir golpes a las rodillas, zona genital y cara, derribamientos peligrosos, permitiendo dejar la efectividad en segundo plano en beneficio del espectáculo.
Para quienes buscamos principios verdaderos un arte marcial no puede descuidar ningún aspecto. es por eso que nos preparamos muy cuidadosamente, cuidando nuestro cuerpo, nuestras articulaciones, nuestros músculos, nuestros órganos internos como el corazón. Queremos entrenar hasta viejos. Por eso no podemos ser descuidados, golpearnos, lesionarnos, echarnos a perder las articulaciones, hipertrofiar nuestro corazón. La fuerza que tenemos queremos aprovecharla al máximo. Nuestra columna vertebral mantenerla erguida y sana. Por eso no se improvisa a la hora de entrenar y no se dejan de lado aspectos importantes. De qué sirve tener fuerza y resistencia si no tenemos equilibrio.
Es así que no podemos transar ni improvisar en lo técnico, aunque esto pueda ser tedioso y esforzado, poco comercial, poco vistoso, aunque sea aburrido a veces repetir y corregir hasta conseguir la máxima perfección posible. Para un oriental esto es claro pero para nosotros, occidentales, no. Por eso creo que cada vez es más difícil enseñar un arte verdadero. La gente quiere lo rápido y fácil, lo entretenido y simple. Espero equivocarme y que sea posible que hayan muchas personas que aprendan este arte en la forma correcta y verdadera. No he transado en este aspecto y espero no hacerlo aunque tenga pocos alumnos. No es necesario dar charlas ni conferencias ni hablar mucho de los principios ni de las teorías que los explican. Estos son simples y fáciles de comprobar en su verdad. Por eso que el aprendizaje se debe enfocar en perfeccionar repitiendo hasta que las cosas resulten. Cada vez tenemos menos tiempo así es que desperdiciarlo en pomadas, en falsos “artes marciales” no me parece propio. Quizás para conocer un poco y poder separar la paja del trigo.

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