Con Katana nueva

Regalo de cumpleaños de mi familla.Poco después de mi cumpleaños llegó el regalo de parte de mi esposa e hijas: una maravillosa katana. Fue una gran sorpresa. La observé y admiré mucho rato. La aceité varias veces. Hice algunos cortes. Tiene buen balance y un filo extraordinario. Simpatizamos desde el comienzo. Todavía no he tenido tiempo para entrenar con dedicación ni para practicar tameshigiri. Sin embargo, me siento muy cómodo con ella, aunque con una gran responsabilidad de aprovechar al máximo sus condiciones. Este regalo me hizo recordar lo dificil que era conseguir un iaito o una katana apta para la práctica años atrás. Además de escasas, el precio era inalcanzable. Para que decir una hakama. Es así que, aparte de esforzarse mucho para conseguir el equipamiento, la información disponible, libros, videos, era muy escasa. Quizás por eso es que los conocimientos que recibíamos eran atesorados, valorados, repasados, anotados y repetidos miles de veces. No quiero parecer viejito chocho, pero la verdad es que ahora que todo está al alcance, los implementos se compran por internet y te llegan a la casa, youtube está lleno de millones de videos de todo y el material escrito abunda, la gente suele valorar menos los conocimientos. Escuelas hay muchas. Para mi es curioso como cambia la noción de aprender cuando todo está a la mano. La gente cree erróneamente que por estar todo más al alcance es más fácil aprender. Por tanto no valoran nada. Es así que me encuentro enseñando cómo ponerse la hakamá cinco veces a la misma persona, como hacer el nudito dieciseis veces, sin contar las veces que hay que repetir las cosas más complejas. No es que no haya un deseo sincero de aprender sino que hay un error de óptica en creer que por estar las cosas más accesibles es llegar y aprender. A este respecto debo decir que las verdaderas artes se transmiten “i shin de shin”, de corazón a corazón. Uno puede tener la katana, estar en una escuela, tener muchos videos y libros, pero no llegar a aprender de veras, ya que eso necesita de una disposición interna especial. Quién no la tiene puede aprender movimientos pero no el arte. Años atrás enseñaba iaido solo a cinturones negros de mi escuela o de otras. Había un alumno que quería llegar a cinturón negro para poder aprender iaido. Una vez que lo logró se aperó de hakamá y iaito y vamos a clases de iaido. Recuerdo tan bien el momento en que comenzó a ponerse la hakamá y ya estaba maneado, peor aun al sacársela y tener que doblarla. Su comentario fue que era como una penitencia… Aprender algo tan dificil como iaido u otra arte marcial requiere de una disposición especial, de un esfuerzo por adaptarse, por amoldarse a algo que no es cómodo al principio. Por ejemplo, el traje es raro, sentarse en el suelo con él no es fácil, pero todo eso al final son detalles, detalles que te obligan a adaptarte, a concentrarte, a tener mucho sentido de la autocrítica y de la corrección.
Tener una katana nueva para mi es la oportunidad de aprender más, de tratar de perfeccionar más el arte, es una oportunidad que no debo desaprovechar.
Me da mucho gusto que los alumnos puedan acceder con tanta facilidad a tener hermosas hakamas y katanas, videos y libros por montones, pero quiero invitarlos a que atesoren los conocimientos, los perfeccionen y valoren el esfuerzo y la experiencia que hay detras ya que eso no se encuentra en internet. El ojo experto del profesor que descubre hasta el más mínimo detalle y tiene la indicación precisa para que podamos mejorar es algo que no está siempre al alcance de la mano. Recuerdo muy bien lo que me dijo uno de mis maestros cuando me veía explicarle algo por segunda o tercera vez a un alumno, que el trabajo tenía que hacerlo el propio alumno, que si después de la primera o segunda explicación no mejoraba era porque no estaba en sus condiciones, en su capacidad de comprensión, o en su interés y que ese trabajo nadie lo podía hacer por él mismo. Ahí comprendí por qué había tanta diferencia entre los alumnos ya que las explicaciones y correcciones eran para todos pero solamente los que las tomaban en cuenta avanzaban y los demás se quedaban con sus fallas. El propio sensei Akamine me puso muchos ejemplos de esto en una ocasión al mostrarme cómo ejecutaban algunas técnicas algunas personas y la diferencia con la forma en que se consideraba correcta o de acuerdo alos principios del arte.
Me siento feliz con mi katana nueva y espero poder corresponder a este regalo avanzando en este hermoso y antiguo arte.

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