Do

Este carácter, que es traducido como camino o senda, le da a algunas disciplinas japonesas un toque que las hace trascender las técnicas que son usadas, los materiales, el resultado final, en algo completamente diferente a lo que parece: El arquero del kyudo trasciende el arco, la flecha y el blanco para “apuntarse a sí mismo”. El iaidoka va más allá de la katana y del oponente y “se corta a sí mismo”. El pintor de sumie no dibuja un bambú, sino que se “transforma” en bambú. El karateka se “vence a sí mismo”.

Nuestro karate do no está ajeno a esa esencia. Sin embargo es muy fácil creer que aprender karate es aprender técnicas tanto de defensa como de ataque, obteniendo fuerza, velocidad, elongación y coordinación. Otras personas creen que ganando algunas medallas en la competición. Pero creer que eso es todo o que es el fin, es estar lejos del punto central.

Eso no significa que todas las personas que se entrenan en este arte comprendan su esencia, la acepten, la practiquen y la realicen. Muchos entrenan para ser más fuertes, para bajar de peso, para entretenerse, para relajarse, para ser campeones e incluso para pegarle al vecino.

Nuestro grupo, a pesar de que quienes aprendemos y enseñamos tratamos de mantener pura la esencia, no está ajeno a que algunos alumnos vengan para engrosar un poco los músculos, tener menos guata y más derrière, juntarse con los amigos, aprender a defenderse y tantas otras cosas que sin duda pueden ir como “bonus track”, no siendo el leit motiv del entrenamiento.

Es así que, con desilusión, me ha tocado comprobar que personas con largos años de práctica, buena técnica y habilidades, parecen haber olvidado lo importante y no parecen avanzar en lo primordial: Vencer los propios enemigos internos.

Siempre se dice que vencer a un oponente puede ser fácil, pero que lo realmente difícil es vencerse a sí mismo. Veo con tristeza como el orgullo no deja ver en el interior, la soberbia hace creerse superior, por sobre los demás. No deja aceptar los propios errores. La incapacidad de enfrentar estos enemigos, de aceptarse como un ser humano imperfecto que se equivoca y falla, como todos. De esa manera no se es karateka. Esto no significa que quienes seguimos esta senda seamos perfectos, nada más lejano. Solamente significa que nos reconocemos como seres perfectibles y aceptamos nuestras limitaciones para poderlas superar. Si uno acepta las propias limitaciones se humaniza porque es capaz también de aceptarlas en los demás siendo menos dado al juicio, la condena, la descalificación  y más cercanos a tender una mano cuando se requiere.

Sin duda que para poder vencer las limitaciones y superarlas es necesario primero aceptarlas. Muchas veces le echamos la culpa al empedrado, a los demás o simplemente hacemos la vista gorda. También las tapamos con títulos, con trajes, con maquillajes, cómo si las apariencias pudieran cambiar lo que está en el interior. También ocultándose en el trabajo como si fuera lo único importante. Aceptar la naturaleza humana es un primer paso importante para la superación interior y no significa ser condescendiente con los errores y faltas propias o ajenas.

Me da mucha pena ver personas inteligentes, educadas, con buenos puestos de trabajo, con buenos ingresos y que son incapaces de observarse, de darse cuenta de su parte que los limita, que los hace infelices, que entorpece su relación con los demás.

En mi papel de shiatsushi (terapeuta de shiatsu) y de sensei me ha tocado ver, conocer y escuchar muchas cosas. Las personas sufrimos por tantas cosas, nos frustramos, nos enfermamos, tenemos problemas en las relaciones humanas. Muchas veces somos incapaces de salir de estos estados porque no aceptamos nuestra cuota de responsabilidad, nuestra naturaleza interior que nos lleva a cometer errores. Una vez que logramos darnos cuenta y aceptarnos y aceptar a los demás hemos dado el primer paso. Luego hay que darle y darle para cambiarnos. Ahí es donde necesitamos fuerza y tenacidad, algo que desarrollamos con el karate. Esta ceguera para ver nuestras limitaciones a menudo funciona también con nuestras capacidades y virtudes.

A menudo la gente que comienza a aprender Karate se siente torpe cuando algo les cuesta o no lo pueden hacer. Para su sorpresa se encuentran con la comprensión, paciencia y mucha ayuda tanto de sus condiscípulos como de sus profesores. Eso es porque todos en alguna ocasión hemos pasado por lo mismo por lo tanto nos reconocemos en el nuevo alumno y queremos ayudarlo, acompañarlo.

Sin embargo no falta quien se cree superior y en vez de ayudar critica. Otros son muy dados a corregir a los demás sin ser capaces de ver sus propias fallas.

El karate, como herramienta, solo sirve si es usado bien. Si uso un martillo para romperle la cabeza al prójimo no significa que la culpa sea del martillo o que este sea malo. Lo mismo con nuestro arte. En nosotros está el que sepamos sacarle provecho a esta poderosa herramienta, conociéndonos y puliéndonos.

No pierdo las esperanzas que algunos de mis más queridos alumnos y alumnas que han equivocado el camino, en algún momento tomen conciencia y puedan conquistarse a sí mismos, volverse más humanos, más humildes y ser más felices.

(Dedicado a mi amigo Renaldo)

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2 respuestas a Do

  1. alejandro naranjo dijo:

    Es frecuente que los hombres volquemos nuestra mirada solo hacia el exterior, solo hacia el mundo de lo visible, y creyendo que hemos estado obteniendo avances en nuestro desarrollo personal, nos conjeturamos ideas y pensamientos que nos llevan a contraer falsas nociones de lo que realmente somos. De ahí que EL CAMINO, requiere de una ausencia total de los falsos conceptos y creencias alimentadas por nuestros egos. No soy este cuerpo, ni esta mente, ni este ego y es a través del andar y desprovistos de nuestras falsas concepciones que lograremos conectarnos con nosotros mismos y con todos. Todo está en mí y sin embargo yo estoy en el todo. Es el camino del Samurai. Es el despertar de un sueño que nos hemos creado nosotros mismos para lo cual se requiere mucho valor.

  2. GUATON dijo:

    Sensei,
    siempre tan acertivo y brillante con tus comentarios, gracias por tu aliento para que seamos mejores personas, un abrazo

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